Julia
Mi historia con la librería, realmente, empieza desde el presente, pues el hacer recuerdos ha sido importante para mí, ya que me permite revivir todos aquellos momentos y emociones que añejaron aquel lugar. En ella, la vida me dio la oportunidad de compartir, de reír, de conversar, de discutir, de gozar con diferentes seres; unos muchísimo más famosos, otros menos conocidos y hasta otros totalmente desconocidos. Ellos son quienes en su conjunto han escrito la historia de la librería.
El pilar de esta librería, lógicamente, lo han constituido los escritores que han dejado historia. Pues han sido aquellos seres capaces de plasmar sus inquietudes, sus angustias, sus deseos, sus enseñanzas y sus sueños en sus libros; el poder adentrarme a su legado ha permitido comunicarme, comprender y acercarme a las personas vivientes y presentes que han visitado más y menos, asiduamente, mi librería. Estos interesantes e interesados seres, los escritores y lectores, son quienes realmente han escrito la historia de la librería. Y yo, reconozco el día a día de la humanidad más cercana, más próxima, y, aún, de la más lejana de mi contexto.
Hoy, la historia continúa. La esperanza de lograr crecimiento personal, emocional, político social, y mental en mí y en cada uno de los visitantes de la librería continúa, viva.
La Librería:
La historia de la librería comenzó en la calle diecinueve con carrera séptima en la ciudad de Bogotá. Esta avenida diecinueve estaba ocupada por casetas que constituyeron un pasaje cultural pues allí se comercializaban cultura: libros, discos e impresiones.
La librería fue comprada en los años ochenta a unos antioqueños, se llamó El Mimo y luego asumió otra personalidad: Popol Vuh. Para el año 1989 dicha caseta y todas las que formaban parte de este pasaje cultural fueron desalojadas con un operativo distrital. A pesar de la cantidad de apoyos, protestas y propuestas en las que formaron parte, entre otros muchos ciudadanos, estudiantes de varias universidades quienes realizaron murales homenajeando ese lugar. Así, después de estar ubicados en un lugar tan transitado y oportuno para la ciudad fueron lanzados a un basurero en la localidad Kennedy.
Popol Vuh, nombre tanto de la recopilación de narraciones míticas del pueblo maya como de la librería, abrió nuevamente sus puertas en el segundo piso del Centro Cultural del Libro, entre la calle dieciséis y la famosa Avenida Jiménez, y entre las carreras octava y novena. Los primeros dos años de trabajo en el Centro Cultural fueron de soledad, en el sentido de que fue el primer local de dicho lugar en ser ocupado. Aún así, la soledad no fue absoluta para Julia, pues ya era respaldada por numerosos lectores y escritores, que, semana a semana, la visitaban. Tanto éstos (los escritores) como aquéllos (los lectores) se han encargado de contar la historia de la librería, de mantenerla aún con vida y, ante todo, de que esta vitalidad que albergan los libros, en forma de sabiduría, sea llevada a los diferentes estantes de la biblioteca personal o familiar de cada lector.
Con intenso trabajo y dedicación quedó así sembrado un árbol que ha dado frutos absolutamente provechosos para la ciudad y para el país, pues ahora son muchos los puntos de ventas de libros que existen en toda esta área y desde donde se difunde la lectura.
Así después de más de 40 años, Julia La librera inicia una nueva historia en un único y nuevo punto de venta- ubicado en el Centro Urbano Antonio Nariño; un lugar de referencia de la historia y la arquitectura de la ciudad y del país.
Con este nuevo aliento continúa escribiéndose la historia que pretende haber sembrado muchas raíces y que estamos seguros, seguirá creciendo.